viernes, 12 de marzo de 2021

Javier

 Cada día te vas volviendo más lejano,

entre bahías y desiertos, 

tan fugaz como el aire que atraviesa

una balsa que se pierde en la marea.


Las lágrimas que alimentaban esta llama

se han secado,

y solo queda contemplar sentado

hasta que se apague tu recuerdo.


Me aferro a esta historia

que se desliza como arena entre mis manos.

Un día nublado y callado

anuncia el olvido que me toma.


Efímero, voraz y dichoso

aquel beso robado de tus labios.